Una crítica al análisis biomecánico (AB) y su desvinculación con las emociones.


Muchos tenistas de alto rendimiento suelen acudir al laboratorio de análisis biomecánico (AB) para que mediante equipos sofisticados, un científico experto pueda detectar y demostrar de manera altamente precisa cuáles son las fallas que se presentan en sus golpes de tenis. En relación a esto, mi opinión es la siguiente:

Las emociones implican reacciones fisiológicas. El movimiento se sustenta en procesos fisiológicos, por lo tanto afectar la fisiología implica afectar el movimiento. Por ello, para mí, el análisis biomecánico (AB) tiene una falla importante: Su desvinculación con el registro del estado emocional que acompaña la ejecución y con los estímulos competitivos particulares que suelen afectar a cada atleta en específico. 

Al hacer un AB en un laboratorio, las emociones y estímulos estresantes de las competiciones ya no están. Si se hace este AB en plena competición, todo eso está allí. Pero no se registra el estado de ánimo del atleta justo cuando ocurre determinada falla motriz.

Pienso que los ABs  deberían de poder dar resultados como este ejemplo hipotético: “Cuando Pedro P. disputa el Macth Point tratando de cerrar el partido, presenta una flexión de tantos grados en la apertura del codo derecho. Ello ocurre al ejecutar el golpe con Topspin y en los momentos en que manifiesta experimentar impaciencia y rabia. Justo allí, decide intentar un golpe definitorio al instante, sea cual sea la situación de juego, y la pelota suele ir a la red. “

Nadie puede interrumpir un partido para preguntarle a un atleta cuáles son sus estados emocionales al instante. Entonces: ¿Cómo podemos lograr que el AB tenga ese grado de vinculación con el contexto competitivo y el estado emocional inmediato?

Para mí, la respuesta está en combinar el AB con la visualización. La imaginación es lo que puede reproducir el estado emocional dentro del laboratorio de AB.

Ya mediante una entrevista se debe conocer cuál es el tipo de situación que lo estresa y cuál es su conducta o decisión habitual allí. Toda esa experiencia se puede revivir mediante visualizaciones. Una vez que el atleta manifiesta presentar el mismo estado emocional negativo, propio de los momentos en que falla el intento de golpe definitorio durante el match point, ese es el momento de realizar el AB.  Luego esa ejecución debe compararse con aquella donde ejecuta golpes de topspin sin estar experimentando dichas emociones negativas.  

Ello es lo que permitiría conocer cuál es el efecto fisiológico-biomecánico que se produce por ese estado emocional específico desencadenado por esa situación competitiva en particular.

Teniendo ese tipo de resultados,  si retomamos el ejemplo anterior, podemos decir que el atleta puede prepararse mentalmente para atender y corregir la flexión del codo y la impaciencia durante sus intentos de golpe definitorio en el Match Point.  Por el contrario, el solo AB  de laboratorio no advertiría la falla biomecánica que solo surge ante determinados momentos de presión y el AB  en competencia la detectaría, pero no advertiría sobre la causa emocional.

Saludos,

Leopoldo Ferrer

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